Holika convierte la Catedral de Calahorra en un escenario histórico y da comienzo a su edición más espectacular
Hay inauguraciones que sirven simplemente para abrir las puertas de un festival. Y después están aquellas que consiguen marcar el tono de todo lo que está por venir. Holika Festival eligió este miércoles la segunda opción. Antes incluso de que comenzaran las grandes jornadas en el recinto principal, la organización quiso lanzar un mensaje claro sobre la dimensión de su edición de 2026: este año la experiencia empieza mucho antes de pisar el festival.
La Plaza de la Catedral de Calahorra fue el escenario escogido para dar el pistoletazo de salida a The Eternal Flame, la ambiciosa temática inspirada en la Antigua Roma que acompañará toda esta edición. Miles de personas se reunieron frente a uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad para presenciar una propuesta inédita que transformó por completo el espacio histórico gracias a la combinación de música electrónica, videomapping, iluminación y una cuidada producción audiovisual.
El gran protagonista de la noche fue Padre Guilherme, uno de los artistas más singulares de la escena electrónica internacional. El sacerdote portugués ofreció una actuación cargada de simbolismo que encontró en la fachada de la Catedral de Calahorra el escenario perfecto para desarrollar un espectáculo concebido especialmente para esta ocasión. Sobre la piedra del templo se proyectó un espectacular videomapping que convirtió la arquitectura del edificio en una inmensa pantalla viva donde imagen, luz y sonido dialogaban constantemente con la música.

Lejos de ser un simple concierto, la actuación adquirió un carácter casi ceremonial. Los ritmos electrónicos convivieron con una puesta en escena profundamente emocional que reforzó la personalidad del artista portugués, conocido precisamente por unir espiritualidad y música electrónica en una propuesta única dentro del circuito internacional. Para el propio Padre Guilherme también supuso un momento muy especial, ya que se trataba del primer espectáculo de estas características dentro de su trayectoria artística.
La inauguración confirmó además uno de los rasgos que Holika lleva años consolidando: su capacidad para convertir la ciudad de Calahorra en parte activa del propio festival. La experiencia no comenzó dentro del recinto, sino en pleno casco histórico, integrando patrimonio, cultura y tecnología en una producción difícil de encontrar dentro del panorama nacional.
Tras esta espectacular apertura, toda la actividad se trasladará desde este jueves al recinto principal, donde Holika afronta la edición más ambiciosa de su historia. La organización ha preparado el escenario principal más grande jamás construido por el festival, una estructura monumental de más de cien metros de fachada y más de veinte metros de altura que concentrará uno de los mayores despliegues técnicos del verano en España.
El Main Stage contará con más de 500 metros cuadrados de pantallas LED, una gran pantalla central de 18 por 9 metros, más de 200 equipos de iluminación, una veintena de láseres de alta potencia, más de 100 cabezas móviles, un potente sistema de sonido superior a 180 kW y un completo despliegue de efectos especiales diseñado para convertir cada actuación en una auténtica experiencia inmersiva.

La programación principal comenzará este jueves con una primera jornada encabezada por Alok, Timmy Trumpet y Korolova, acompañados por artistas como MATTN, Mariana BO, Yves V y Wukong, dando paso a cuatro días en los que el festival volverá a reunir algunas de las figuras más importantes de la música electrónica internacional.
Todo ello convivirá con la tematización The Eternal Flame, que transformará el recinto en una gran ciudad inspirada en la Antigua Roma. Desfiles, actores, escenografías monumentales, instalaciones inmersivas y el espectáculo Circus Maximus formarán parte de una narrativa concebida para que el público no solo asista a un festival, sino que se sumerja durante cuatro días en un universo propio.
Con este arranque, Holika vuelve a demostrar que su crecimiento no se limita al cartel artístico. La apuesta por integrar música, patrimonio, producción audiovisual y experiencias inmersivas confirma la evolución de un festival que continúa ampliando los límites del formato tradicional y que sitúa, un verano más, a Calahorra entre los grandes destinos europeos de la música electrónica.









