Dreambeach se reinventa en Vélez-Málaga entre grandes nombres y diversidad electrónica
Dreambeach ha cerrado uno de los capítulos más importantes de su historia reciente. El festival celebró el pasado fin de semana su primera edición en Vélez-Málaga, estrenando recinto, ciudad y un nuevo formato concentrado en dos jornadas que reunió a miles de aficionados a la música electrónica en plena Costa del Sol.
El traslado suponía mucho más que un simple cambio de ubicación. Después de años construyendo una identidad reconocible dentro del calendario nacional, Dreambeach debía demostrar que era capaz de adaptarse a un espacio diferente sin perder la diversidad musical, la producción de gran formato y la convivencia entre escenas que tradicionalmente han definido su programación. La respuesta del público durante el viernes y el sábado confirmó la buena acogida de esta nueva etapa.

La edición de 2026 volvió a presentar una lectura amplia de la electrónica contemporánea. En un mismo recinto convivieron el sonido progresivo de Eric Prydz, la tradición club de Sasha & John Digweed, el drum and bass de A.M.C, Hedex y Bou, el techno acelerado de Yanamaste o Vendex, el house y el techno de NOW HERE, la contundencia de Blackworks, el breakbeat andaluz y una propuesta de alcance masivo como el Monolith Show de David Guetta.
Esa variedad fue uno de los elementos centrales del festival. Dreambeach no articuló su programación alrededor de una única tendencia, sino que repartió estilos, marcas y comunidades entre diferentes escenarios. LOOP, Drum & Bass Allstars, Híbrida, Ritmika, NOW HERE de Paco Osuna y Blackworks asumieron parte de la programación, aportando una identidad concreta a cada espacio y convirtiendo el recinto en un recorrido por diferentes formas de entender la cultura electrónica.
La primera jornada comenzó el viernes con la expectación propia de una inauguración. Desde la apertura de puertas, los asistentes fueron descubriendo un emplazamiento concebido para afrontar el crecimiento del festival y mejorar la circulación entre escenarios. La distribución renovada, las zonas de descanso, los espacios gastronómicos, las áreas de sombra y las diferentes activaciones formaron parte de una primera toma de contacto en la que el recinto también tuvo un papel protagonista.

Entre los elementos visuales destacó la noria, uno de los símbolos habituales del imaginario de Dreambeach, integrada ahora en el paisaje de Vélez-Málaga. A ella se sumaron zonas de tatuajes y una producción audiovisual de gran formato que acompañó la actividad musical durante las dos jornadas.
El viernes ofreció desde sus primeras horas una programación especialmente diversa. LOOP reunió algunos de los nombres más vinculados al house, el progressive y la tradición de club europea. Sasha & John Digweed protagonizaron uno de los encuentros más destacados del día, recuperando una asociación artística que ha marcado varias generaciones de música progresiva.
La presencia de ambos permitió introducir una narrativa diferente dentro de un festival dominado en muchos momentos por sonidos rápidos y producciones de gran impacto. Su manera de construir las sesiones, basada en desarrollos largos y transiciones progresivas, contrastó con la inmediatez de otras propuestas y recordó la importancia que siguen teniendo los formatos de largo recorrido dentro de la electrónica actual.

Eric Prydz fue otro de los grandes protagonistas de la primera jornada. El productor sueco llegó a Vélez-Málaga como uno de los artistas más esperados del cartel, respaldado por una trayectoria que ha conseguido conectar el progressive house con espectáculos audiovisuales de enorme escala. Su actuación representó uno de los momentos centrales del estreno del festival en la Costa del Sol.
El espacio de LOOP también contó con Pole Position e Imbermind Live, ampliando una programación que se movió entre la sensibilidad melódica, el house y diferentes lecturas de la electrónica orientada al directo y a la pista.
Mientras una parte del público se concentraba en estos sonidos, Drum & Bass Allstars trasladó al festival la intensidad de la escena británica. La programación incluyó a Save The Rave, Born On Road y A.M.C, además de las actuaciones de Hedex y Bou, finalmente presentadas por separado.

A.M.C volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las figuras más reconocibles del drum and bass internacional. Su estilo técnico, acelerado y construido sobre cambios constantes volvió a exigir una atención permanente del público. Hedex y Bou representaron, por su parte, la expansión de una nueva generación del género que ha conseguido acercar el drum and bass a audiencias cada vez más amplias sin perder su conexión con la cultura de club británica.
La presencia de Drum & Bass Allstars confirmó que Dreambeach continúa reservando un espacio relevante para una escena que históricamente ha formado parte de su identidad. Frente a otros festivales centrados casi exclusivamente en house y techno, el proyecto mantuvo una programación capaz de atraer a seguidores del drum and bass, el bass y los sonidos más contundentes.
El techno más acelerado encontró su territorio en Dreams Tent. La jornada comenzó con un opening de DJ Pepo antes de dar paso a artistas como Vendex, Yanamaste, Onlynumbers y Nikolina. El espacio se convirtió en uno de los puntos de mayor intensidad de la primera noche, conectando diferentes aproximaciones al hard techno y a las tendencias más rápidas que actualmente dominan una parte significativa del circuito europeo.

La selección permitió observar las diferencias existentes dentro de una escena que a menudo se presenta como un bloque homogéneo. Vendex aportó una estética marcada por la oscuridad y la teatralidad, mientras Yanamaste se acercó a un techno de carácter hipnótico y mental. Onlynumbers y Nikolina completaron una programación orientada hacia la velocidad, la presión rítmica y una relación especialmente física con la pista.
Dreams Tent funcionó así como contrapeso a las propuestas más melódicas de otros escenarios. La distancia entre una sesión de Sasha & John Digweed y los ritmos acelerados de este espacio resumía la amplitud estilística planteada por el festival durante su primera jornada.
El breakbeat también volvió a ocupar un lugar propio. El Break Stage quedó el viernes en manos de Híbrida Festival, reuniendo a artistas nacionales e internacionales en un momento especialmente favorable para la recuperación del género.
Lady Waks b2b Stanton Warriors protagonizaron uno de los encuentros más representativos de la jornada. La artista rusa y el proyecto británico comparten una larga vinculación con el breakbeat internacional y ofrecieron una actuación que conectó la tradición del género con una producción adaptada a los grandes escenarios.
La programación también incluyó a Perfect Kombo, The Brainkiller y el enfrentamiento entre Shade K y Terrie Kynd. Su presencia puso de manifiesto el peso que continúa teniendo la escena andaluza, una comunidad que ha mantenido vivo el breakbeat durante décadas y que encuentra en festivales como Dreambeach un espacio de reunión intergeneracional.

El viernes concluyó dejando una primera impresión positiva del nuevo recinto. La afluencia de público, la circulación entre las áreas y la respuesta ante una programación tan fragmentada confirmaron que el traslado podía abrir oportunidades diferentes para el futuro del festival.
La jornada del sábado concentraba, sin embargo, buena parte de las expectativas. Era el día de mayor afluencia y contaba con David Guetta como principal reclamo, además de una programación extendida entre el Mainstage, el Open Air de NOW HERE, Dreams Tent bajo el control de Blackworks y una segunda jornada de breakbeat comisariada por Ritmika.
El Mainstage presentó una selección que recorrió distintas facetas de la electrónica de gran formato. Hannah Wants llevó su lectura del house y el bass, mientras Mathame y Korolova introdujeron una vertiente más melódica. Brennan Heart representó el hardstyle y NIGHTMRE y Eptic ampliaron el espectro hacia el bass y los sonidos más contundentes. Joyse completó una programación construida para atraer a perfiles de público muy diferentes.

El gran momento de la noche llegó con David Guetta y su Monolith Show. El artista francés presentó uno de los espectáculos más esperados del verano, apoyado en una producción visual concebida para reforzar la escala de su actuación.
Guetta ocupa desde hace años una posición singular dentro de la música electrónica. Su trayectoria está asociada tanto al desarrollo del house europeo como a la expansión mundial del EDM, aunque sus proyectos recientes han recuperado una relación más directa con la cultura de club. El Monolith Show refleja esa dualidad: un espectáculo de dimensiones masivas capaz de combinar algunos de sus éxitos más reconocibles con una construcción musical adaptada al lenguaje actual de los festivales.
Su actuación sirvió como gran cierre simbólico de la edición. Más allá del repertorio, la imagen del nuevo recinto lleno frente a la estructura del espectáculo resumió la ambición con la que Dreambeach ha iniciado su etapa en Vélez-Málaga.
Al mismo tiempo, el Open Air ofrecía una experiencia diferente bajo la programación de NOW HERE. El concepto encabezado por Paco Osuna trasladó al festival una selección centrada en el house y el techno, reuniendo a varias generaciones de artistas.
Paco Osuna fue el eje central de un escenario en el que también actuaron Luciano, Nicole Moudaber, Loco Dice, Melanie Ribbe, Easttown y Fer BR b2b Manu Gonzalez. La propuesta se alejó de la lógica del gran concierto para recuperar una relación más continua con la pista de baile.

Luciano aportó la experiencia de una figura esencial para entender la evolución del minimal y el tech house europeo durante las últimas décadas. Su carrera, vinculada durante años a Ibiza y a algunas de las cabinas más importantes del mundo, continúa marcada por una manera fluida y percusiva de construir las sesiones.
Loco Dice representó otra de las conexiones históricas entre el house, el techno y la cultura de club ibicenca. Nicole Moudaber llevó una línea más contundente, mientras Melanie Ribbe, Easttown y el encuentro entre Fer BR y Manu Gonzalez completaron una programación en la que el groove se mantuvo como elemento común.
La presencia de NOW HERE reforzó el papel de Paco Osuna como uno de los artistas españoles con mayor capacidad para desarrollar conceptos propios. Más que limitarse a protagonizar una actuación, el productor asumió la identidad de todo un escenario y construyó un entorno musical reconocible dentro de un festival de grandes dimensiones.
En Dreams Tent, Blackworks volvió a mostrar el impacto que ha tenido el hard techno en la escena española. La marca reunió a Oguz, SNTS, Dexphase, Zatox, Brenda Serna y Skryption b2b Krenon, convirtiendo la carpa en uno de los espacios más intensos del sábado.
SNTS aportó su habitual estética industrial y anónima, basada en una puesta en escena oscura y un techno de gran densidad. Oguz representó el sonido acelerado que ha dominado numerosos escenarios europeos durante los últimos años, mientras Dexphase volvió a ejercer como una de las figuras principales de Blackworks.
La inclusión de Zatox amplió la programación hacia el hardstyle, estableciendo un diálogo con una escena que comparte con el hard techno la velocidad y la energía, aunque mantiene estructuras y códigos diferentes. Brenda Serna y el encuentro entre Skryption y Krenon completaron una jornada diseñada para una audiencia que busca ritmos elevados y una experiencia física constante.
El éxito de este espacio confirmó el crecimiento de Blackworks desde su nacimiento como plataforma vinculada al underground madrileño hasta su presencia en festivales de gran formato. Su takeover no fue un elemento aislado del cartel, sino una muestra del cambio generacional que atraviesa actualmente el techno.

El Break Stage mantuvo el sábado la conexión de Dreambeach con una de las escenas más profundamente arraigadas en Andalucía. Ritmika asumió la programación con nombres como Future Funk Squad b2b Rasco, Muriel, Wizard & Ivory, Legend DJs, Norbak y Tortu.
Uno de los momentos más esperados fue el regreso de DJ Zinc con un set especial de breakbeat. El productor británico es una figura clave para comprender las conexiones históricas entre jungle, drum and bass, UK garage y breaks. Su presencia aportó contexto internacional a una programación en la que la escena andaluza volvió a ocupar el centro.
El encuentro entre Future Funk Squad y Rasco reunió dos trayectorias vinculadas a la evolución del género, mientras Wizard & Ivory, Norbak y Tortu reforzaron la representación local y nacional. El cierre quedó en manos de Guau, Yo Speed y MBreaks, tres nombres estrechamente asociados a la renovación reciente del breakbeat.
La actividad simultánea de todos estos escenarios fue uno de los rasgos definitorios del fin de semana. Dreambeach volvió a apostar por un modelo en el que cada asistente podía construir su propio festival. Mientras miles de personas esperaban el espectáculo de David Guetta, otras permanecían en una sesión de techno, seguían el recorrido de NOW HERE o se concentraban frente al Break Stage.

Ese planteamiento implica inevitablemente cruces de horarios y decisiones difíciles, pero también permite que comunidades musicales con códigos distintos compartan un mismo recinto. La mezcla entre público mainstream, seguidores del techno, aficionados al drum and bass y veteranos del breakbeat es una de las características que diferencia a Dreambeach de otras citas más especializadas.
La experiencia del público no dependió únicamente de los artistas. El nuevo emplazamiento de Vélez-Málaga fue diseñado con una distribución renovada, amplias áreas de descanso, espacios gastronómicos, zonas de sombra y diferentes puntos de activación. La intención era crear un entorno más accesible y preparado para absorber una gran afluencia sin renunciar a la escala de la producción.
La organización destacó la comodidad y la fluidez de la experiencia como dos de las principales ventajas del traslado. El primer fin de semana ha servido como prueba real para un espacio que deberá seguir evolucionando en próximas ediciones, pero la acogida inicial respalda la decisión de abrir esta nueva etapa en la Costa del Sol.

La celebración también tuvo un impacto sobre Vélez-Málaga y su entorno. La llegada de miles de visitantes nacionales e internacionales generó movimiento en alojamientos, restauración, transporte y diferentes servicios vinculados al turismo. Durante el fin de semana, el municipio se convirtió en uno de los principales puntos de encuentro de la electrónica en Andalucía.
El apoyo del Ayuntamiento de Vélez-Málaga, junto al patrocinio del INAEM y Costa del Sol, refleja además la dimensión institucional de un proyecto que aspira a integrarse en el calendario cultural y turístico de la zona. La continuidad del festival permitirá medir con mayor precisión su influencia, pero esta primera edición ha establecido una base sobre la que seguir trabajando.
Dreambeach 2026 no fue únicamente la inauguración de un nuevo recinto. También representó la búsqueda de un nuevo equilibrio entre la historia del festival y las posibilidades de su futuro. El paso a un formato de dos días, la presencia de grandes marcas musicales y la incorporación de un espectáculo como Monolith mostraron una voluntad clara de adaptar el proyecto al contexto actual de los grandes eventos electrónicos.
La programación mantuvo, al mismo tiempo, varios de los elementos que han acompañado al festival durante su trayectoria. El drum and bass conservó un escenario relevante, el breakbeat andaluz volvió a ocupar un lugar central y el techno apareció representado desde perspectivas muy diferentes, desde la propuesta de Paco Osuna hasta la velocidad de Blackworks.
Esa convivencia constituye probablemente la principal fortaleza de Dreambeach. En un momento en el que muchos festivales han optado por especializarse en un único sonido, el proyecto continúa defendiendo una visión panorámica de la electrónica. La dificultad está en mantener una identidad común dentro de una programación tan amplia, pero el estreno en Vélez-Málaga demostró que existe un público dispuesto a recorrer esa diversidad.
Eric Prydz, Sasha & John Digweed y el despliegue de Drum & Bass Allstars marcaron el inicio del viernes. David Guetta asumió el gran foco del sábado con su Monolith Show, mientras NOW HERE, Blackworks y Ritmika desarrollaban experiencias paralelas. Entre ambos días, el festival trazó una fotografía extensa del presente electrónico, desde las grandes producciones internacionales hasta escenas con una fuerte raíz local.
Después de dos jornadas, Dreambeach cerró su primera edición en la Costa del Sol con la sensación de haber superado una prueba decisiva. El festival ha encontrado en Vélez-Málaga un nuevo espacio para seguir creciendo y ha conseguido trasladar hasta allí una parte esencial de su identidad.
Queda por ver cómo evolucionará el proyecto en las próximas ediciones, qué elementos del nuevo formato se consolidarán y de qué manera se desarrollará su relación con la ciudad. Lo que ha dejado claro este primer fin de semana es que Dreambeach no ha llegado a Vélez-Málaga para celebrar una edición aislada, sino para abrir una etapa con vocación de continuidad.
El nuevo recinto, la respuesta del público y una programación capaz de reunir a David Guetta, Eric Prydz, Paco Osuna, Luciano, Sasha & John Digweed, SNTS, A.M.C y algunas de las figuras más importantes del breakbeat han convertido esta edición en un punto de inflexión.
Dreambeach se despidió de su estreno malagueño después de dos días de música ininterrumpida, producciones de gran formato y miles de personas desplazándose entre escenarios. El festival cambia de paisaje, pero conserva la diversidad sonora que lo ha convertido en una de las grandes citas de la electrónica española. Ahora, con Vélez-Málaga como nueva casa, comienza el siguiente capítulo.








