¿Os acordáis de aquellos domingos en el NYX? Seguro que, al pensarlo, muchos escucháis en vuestra cabeza el eco de «Yimanya» resonando como un himno. Mientras en el sur la ruta del Bakalao marcaba la movida valenciana, el norte de España también tuvo su propio circuito alternativo, una auténtica vía del techno que recorría discotecas legendarias como Non, Itzela, Txitxarro, Skaner, Decibelia y, por supuesto, el mítico NYX en Gorliz.

La discoteca NYX, un emblemático club ubicado en un antiguo caserío centenario en Gorliz, Vizcaya, fue un proyecto impulsado por Jon y Gorka, quienes en 1991 decidieron convertir este espacio histórico en un lugar de encuentro para los amantes de la música electrónica. Al principio, el club operaba principalmente en la temporada de verano, sin mucho éxito. Sin embargo, en 1997 se produjo un punto de inflexión cuando el NYX se transformó en un after, abriendo únicamente los domingos, de 9 de la mañana a 10 de la noche, lo que catapultó su popularidad.
El resurgimiento del NYX se debió en gran parte a la incorporación de DJ Montxo como director musical. Con una fuerte inversión en equipos de la marca Cerwin Vega, el club se distinguió por su impresionante potencia acústica, que alcanzaba los 45.000 vatios en algunas fiestas, a pesar de que esto causaba ciertos daños en la estructura del caserío.

Con el tiempo, NYX se convirtió en un referente para la música electrónica en el norte de España, atrayendo a público no solo de la región sino también de otras partes del país e incluso del extranjero. Aunque su capacidad oficial era de 500 personas, el flujo constante de asistentes, sumado al popular «parkineo» en los aparcamientos, aumentaba significativamente la afluencia.
El «Sonido NYX», una fusión única de trance, hardgroove y progresivo sin vocales, se convirtió en su seña de identidad, y los vinilos, importados principalmente de Alemania y Valencia, aportaban un toque exclusivo a la música del club. A lo largo de su trayectoria, NYX contó con la presencia de reconocidos DJs como Frank T.R.A.X, y Julio Posadas, consolidándose como uno de los epicentros de la música electrónica.

NYX logró mantenerse en pie hasta 2008, cuando el contrato de alquiler finalizó y los propietarios del caserío decidieron no renovarlo. Aunque el club cerró sus puertas, su legado perdura en la memoria de quienes vivieron sus icónicas fiestas y en los eventos que rememoran el «Sonido NYX».

ZUL, fundada en 2008, no solo ha mantenido viva la llama del techno en Cantabria, sino que ha rescatado y dado nueva vida al espíritu del NYX a través de las fiestas Sonido NYX. Estas fiestas, organizadas por los legendarios DJ Montxo y Diego González, son una verdadera celebración de lo que hizo del NYX un espacio inolvidable para los amantes de la música electrónica. En cada edición de Sonido NYX, los asistentes pueden revivir los sonidos únicos de trance, hardgroove y progresivo sin vocales que alguna vez hicieron vibrar las paredes del caserío de Gorliz.
Sonido NYX no es solo una fiesta, sino una auténtica experiencia inmersiva que rinde homenaje a la legendaria discoteca que marcó a toda una generación. DJ Montxo y Diego González, que fueron piezas clave en la era dorada del NYX, han trasladado su maestría a ZUL, donde continúan deleitando a su público con sets cargados de nostalgia y energía, recreando aquellas míticas noches de parkineo y música sin descanso.
Estas fiestas no solo mantienen vivo el recuerdo del NYX, sino que también han ganado relevancia propia en el calendario de eventos electrónicos del norte de España, consolidando a ZUL como el epicentro de esta escena. Sonido NYX es un viaje al pasado, pero también una forma de asegurar que su legado siga brillando.







