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Una maratón de 24 horas que redefinió la escena electrónica en Fabrik de la mano de Code Sumer Festival
Actualidad Crónicas

Una maratón de 24 horas que redefinió la escena electrónica en Fabrik de la mano de Code Sumer Festival

El Code Summer Festival en Fabrik fue, sin duda, uno de los eventos más esperados de la temporada, especialmente para los amantes del techno y las icónicas fiestas Code. Este año, el festival superó todas las expectativas al ofrecer una experiencia extendida de 24 horas de música ininterrumpida, siendo 19 correspondientes al festival y 5 del matinal que habían  añadido comenzando a las 12 del mediodía. Con un impresionante despliegue de 54 artistas repartidos en 7 salas, el evento demostró la capacidad de Fabrik para estar a la altura de los festivales más importantes a nivel mundial, tanto en infraestructura como en producción.

Code sumer festival

Llegamos temprano para asegurarnos de disfrutar el opening set de César Almena, quien, a pesar de ser la primera actuación de la mañana, entregó un set de techno-house que nos preparó para el resto del día. Con una cerveza en mano, disfrutamos del vibrante ambiente en el nuevo área 19, donde el calor del mediodía comenzaba a hacerse sentir. A las 12 del mediodía, con 30 grados de temperatura y aún con poca gente, la atmósfera era imponente, dando una sensación de anticipación y emoción.

Tras el set de Almena, Viviana Casanova subió al escenario. Su actuación, aunque breve para nosotros, fue energética y dinámica. Decidimos hacer una pausa alrededor de las 3 de la tarde para disfrutar de la paella que el festival había preparado, una decisión que se demostró acertada para recargar energías y prepararnos para la larga jornada que teníamos por delante. La paella, deliciosa y reconfortante, fue un detalle muy bien recibido, especialmente considerando el intenso calor del día.

Luego de una merecida pausa y de disfrutar la sombra en la terraza del área 19, volvimos a la acción a las 6 de la tarde con el set de Cuartero. Aunque aún era temprano, el calor se hacía sentir con fuerza, y la expectativa por la apertura de las salas interiores crecía, ya que todos buscábamos refugio del sol abrasador.

Este fue solo el comienzo de una noche que prometía ser inolvidable. La combinación de una organización impecable, un cartel de lujo y una atmósfera vibrante hizo que cada momento en Code Summer Festival se sintiera como un viaje a través de los sonidos más intensos del techno. A medida que las horas pasaban, el festival continuaba transformándose, ofreciendo experiencias únicas y manteniendo a los asistentes inmersos en una maratón musical sin igual.

Code sumer festival  area 19

A las siete en punto, la jornada se animó aún más con la apertura de más salas, incluyendo «La Movida». Decidimos dirigirnos al escenario principal para ver al dúo británico SLAAM, conocido por su habilidad para fusionar techno y house en sets que son tanto enérgicos como emocionalmente resonantes. SLAAM inauguró la main stage con una sesión que, a pesar de la luz del día y la competencia directa con Marco Carola en el área 19, atrajo a una audiencia considerable, ansiosa por escapar del sol abrasador que había caracterizado la jornada.

Las horas avanzaban y la atmósfera en Fabrik se volvía más intensa. Tras SLAAM, uno de nuestros momentos más esperados llegó con la actuación de FJAAK, un dúo que nunca falla en llevar su energía característica al escenario. Con una mezcla de temas propios como «Mechanical Love», «Give It to Me», y «Tek Tek Tek», FJAAK demostró por qué son considerados unos verdaderos «brothers in arms» tanto en la producción como en la pista de baile. Su actuación fue una experiencia vibrante que dejó a todos los presentes sin aliento.

Después de FJAAK, nos dirigimos al área 19 para presenciar el set del capo de Berghain, Ben Klock. A medida que recorríamos Fabrik, notamos una distribución muy bien pensada de los espacios; no había aglomeraciones incómodas, lo que permitía moverse y disfrutar del ambiente sin restricciones. Al cruzar el arco que conducía al área 19, sentimos que habíamos entrado en un festival completamente diferente: un espacio abierto, casi místico, donde la gente bailaba, descansaba y se sumergía en la experiencia. La atmósfera era tan especial que nos sentimos como si hubiésemos aterrizado en otro planeta, uno dedicado completamente al techno.

Durante el set de Ben Klock, decidimos explorar nuevamente el recinto para ver cómo evolucionaba la noche. De vuelta en la main stage, nos encontramos con Nina Kraviz la cual en una main room donde estaba sonando un tema de Skorri, «Leðurjakkatöffari», la rusa  capturó nuestra atención, fusionando techno ácido, minimalista y de la vieja escuela, con temas como «Sobadera-South» del dúo ALEROJ y SAPPHIR22, que mantuvieron al público en una danza frenética.

El reloj marcaba la una y media, y finalmente llegó el momento más esperado de la noche: la actuación de Jeff Mills, una leyenda viva y uno de los pilares fundamentales del techno. Desde el primer momento, Mills no dejó lugar a dudas sobre su maestría en los platos. Abrió su set con «The Bells», un tema icónico que ha trascendido el tiempo para convertirse en un verdadero himno del género. La pista principal de la sala, aunque llena, permitía moverse con comodidad, evitando cualquier sensación de agobio.

La sesión de Jeff Mills fue más que música; fue una clase magistral de techno. Durante una hora y media, llevó a los asistentes a un viaje musical y sensorial, creando una atmósfera que transcendía la realidad. Cada beat, cada mezcla, cada transición, se sentía como una pieza de un intrincado rompecabezas que solo un maestro podría ensamblar. Desde nuestra perspectiva, la sesión de Mills fue un escape perfecto, un viaje que nos transportó a otro universo donde él, como capitán de la nave, guiaba a su audiencia a través de un cosmos sonoro que solo él podía crear. Fue un momento de conexión pura con la música, una experiencia que hizo olvidar todo lo demás y simplemente disfrutar del aquí y el ahora.

A medida que la noche avanzaba, la emoción en Fabrik continuaba intensificándose. A la 1:30, llegó el momento que muchos esperábamos: la actuación de Jeff Mills, una leyenda del techno. Desde los primeros compases de «The Bells», un himno del género, Mills demostró por qué es considerado uno de los maestros del techno. Su set fue una experiencia casi trascendental, transportándonos a un mundo sonoro en el que cada beat resonaba con precisión y maestría. La pista principal, llena pero sin agobios, se convirtió en un espacio de conexión y celebración colectiva, donde el público se entregaba completamente a la música.

Code sumer festival

Tras el cierre de Mills, la realidad nos golpeó suavemente al dirigirnos al Hangar, donde nos esperaba otra leyenda: los British Murder Boys, el dúo formado por Surgeon y Regis. La sala, con apenas 400 personas, ofrecía una experiencia íntima y exclusiva, algo raro en eventos de esta magnitud. La atmósfera era casi surrealista; la música de los British Murder Boys, con su mezcla de techno industrial y experimental, creó un ambiente cargado de intensidad y oscuridad. Parecía que el tiempo se había detenido; su set fue tan envolvente que, al finalizar, parecía haber transcurrido en un abrir y cerrar de ojos. 

A continuación, el turno fue para Speedy J, uno de los pioneros del techno en el Benelux. Su set, cargado de texturas ácidas y ritmos complejos, resonó en el Hangar casi vacío, amplificando la experiencia auditiva. La sensación de tener tanto espacio para moverse y disfrutar de la música sin agobios fue única, creando una experiencia casi personalizada para cada asistente.

Finalmente, Regal tomó el relevo para cerrar la noche. Conocido por su estilo enérgico y su conexión con el público, Regal ofreció un set que mantuvo la energía alta hasta las primeras horas de la mañana. A pesar de la baja asistencia, el ambiente en el Hangar era de pura euforia; los presentes se entregaron completamente, disfrutando de un cierre que fue tanto un espectáculo musical como una celebración del espíritu del techno.

La sensación de estar en un espacio tan amplio y con tan pocas personas fue casi surrealista, permitiéndonos disfrutar de cada nota, de cada mezcla, con una claridad y una conexión raramente experimentadas en eventos masivos. Este festival no solo fue un despliegue de talento musical, sino una experiencia sensorial y emocional que quedará grabada en la memoria de todos los asistentes.

El Code Summer Festival en Fabrik fue, sin duda, uno de los eventos más destacados del año, consolidando a Madrid como un referente europeo del techno. La organización del evento fue impecable, con una gestión de aforos que permitió disfrutar de cada actuación sin aglomeraciones, y una producción de primer nivel que rivalizó con los mejores festivales internacionales.

La variedad de géneros musicales fue notable, abarcando desde el techno más puro hasta el hard techno, con la participación de figuras destacadas como Vendex y Nico Moreno. Aunque nuestro interés principal no era el hard techno, la calidad y energía de estos artistas añadieron una dimensión adicional al festival, subrayando la diversidad y riqueza del line-up.

Fabrik demostró que, aunque es una discoteca, puede transformarse en un auténtico festival de música electrónica. Las 24 horas de música ininterrumpida, que incluyeron 19 horas del festival y 5 del matinal, destacaron no solo por su duración, sino por la calidad y variedad de cada performance. La distribución de los artistas en las diferentes salas fue manejada de manera ejemplar, permitiendo una experiencia fluida y sin estrés para los asistentes.

El ambiente en Fabrik fue eléctrico desde el primer set hasta el último, con momentos que dejaron una huella imborrable en la memoria de todos los presentes. El cierre en el Hangar, con actuaciones íntimas y exclusivas de figuras como Speedy J y Regal, ofreció una perspectiva diferente pero igualmente poderosa del techno, reafirmando la capacidad de Madrid para estar a la altura de las capitales europeas de la música electrónica.

Fabrik se ha coronado como el centro del techno a nivel mundial. Este festival no solo fue una celebración de la música, sino una afirmación del lugar de Madrid en el mapa global de la música electrónica. Con cada edición, Fabrik y Madrid continúan superando las expectativas, y los amantes del techno de todo el mundo esperan con ansias lo que vendrá.

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